¿Rodará su cabeza en la JUCOPO tras el desastre electoral?
El eco de la indignación retumbó en la sierra de Veracruz. Lejos de una recepción triunfal, el diputado local Esteban Bautista Hernández —conocido como “El Zapatista”— fue recibido con un clamor de hartazgo en su propio bastión: Tatahuicapan de Juárez. En lugar de vítores, encontró silencio, reproches y el juicio moral de un pueblo que le exige cuentas.
Bautista, actual presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) del Congreso del Estado, fue duramente rechazado por su propia gente. Promesas incumplidas, marginación persistente y una gestión opaca han sepultado cualquier vestigio de legitimidad que le quedaba. El resultado en las urnas del pasado 1 de junio fue contundente: MORENA perdió en todos los municipios del distrito que representa.
Resultados demoledores: el pueblo habló
- Cosoleacaque: PRI
- Chinameca: PRI
- Oteapan: Movimiento Ciudadano
- Zaragoza: Independiente
- Jáltipan: Movimiento Ciudadano
- Texistepec: PT
- Pajapan: PT
- Tatahuicapan: PT
- Mecayapan: Movimiento Ciudadano
- Soteapan: Movimiento Ciudadano
- Soconusco: Movimiento Ciudadano
Ni uno solo fue ganado por MORENA. Una derrota de esta magnitud es inédita para un presidente de la JUCOPO y representa un severo golpe para el partido en el poder.
Una gestión de espaldas al pueblo
Habitantes de Tatahuicapan relataron cómo Bautista ha ejercido el poder desde los años 90 con tintes de caciquismo, represión y chantaje. Durante su gestión actual, los servicios básicos siguen sin mejorar, la infraestructura está colapsada y las oportunidades económicas son prácticamente nulas.
Mientras tanto, acusan, Bautista parece más preocupado por controlar el millonario presupuesto del Congreso —que supera los 800 millones de pesos— que por atender a las comunidades que lo eligieron.
¿Seguirá en la JUCOPO tras este desastre?
Este revés electoral debería encender las alarmas en Morena Veracruz y en el equipo cercano a Rocío Nahle. La permanencia de Esteban Bautista al frente de la JUCOPO es cada vez más insostenible, no sólo por la debacle en las urnas, sino por el creciente rechazo ciudadano y los señalamientos de opacidad y corrupción.
La democracia exige rendición de cuentas. Hoy, el pueblo de la sierra veracruzana ha hablado. Le ha dado la espalda a quien los traicionó. Y la pregunta inevitable es: ¿Seguirá Morena protegiendo a un político que ya ni su gente quiere?


