Por: Redacción El Imparcial
Nizanda, Oaxaca.— Lo que autoridades federales intentaron minimizar como un “evento ferroviario” terminó convirtiéndose en una de las tragedias más graves del año, luego del descarrilamiento del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que dejó 13 personas fallecidas, 98 heridas y 36 hospitalizadas, de acuerdo con información confirmada por la Secretaría de Marina (Semar).
El siniestro ocurrió cuando la máquina principal de la Línea Z se salió de las vías en el tramo Nizanda–El Jordán. Durante el descarrilamiento, uno de los vagones cayó a un barranco de aproximadamente siete metros de profundidad, mientras transportaba a 241 pasajeros y 9 tripulantes, un total de 250 personas, muchas de ellas familias completas que viajaban de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz.
Operativo de rescate
Para atender la emergencia, se desplegó un amplio operativo que incluyó 360 elementos navales, ambulancias terrestres y aéreas, vehículos tácticos y el uso de drones para la localización y atención de víctimas. La magnitud del rescate contrastó con el lenguaje oficial inicial, que buscó restar gravedad a los hechos.
Segundo accidente en ocho días
Este es el segundo incidente grave relacionado con el Tren Interoceánico en menos de diez días. El pasado 20 de diciembre, una pipa de combustible impactó contra el tren en el estado de Chiapas. La línea ferroviaria cuenta con apenas dos años de operación, lo que ha generado cuestionamientos sobre sus condiciones de seguridad.
Investigación en curso
La Fiscalía General de la República (FGR) informó que ya se abrió una carpeta de investigación para deslindar responsabilidades. Por su parte, el Partido Acción Nacional (PAN) exigió la suspensión inmediata de las operaciones del Tren Interoceánico y la realización de una auditoría internacional independiente.
Luto nacional
La tragedia dejó 13 familias mexicanas en luto, reavivando el debate sobre la seguridad, supervisión y operación de uno de los proyectos emblemáticos del gobierno federal.




