Por Redacción El Imparcial
La Cooperativa Pascual, fabricante de los jugos Boing, enfrenta uno de los mayores riesgos en sus más de 40 años de historia. El incremento al IEPS para bebidas azucaradas —que se duplicará en 2026— podría colocar a la empresa en una situación financiera insostenible.
A diferencia de las grandes trasnacionales, que cuentan con capital para absorber estos ajustes, Pascual opera bajo un modelo completamente distinto: los trabajadores son los dueños. Cada decisión, cada máquina y cada botella representan el esfuerzo conjunto de los más de 4,000 socios-trabajadores que mantienen viva esta cooperativa desde 1982.
Un impuesto que golpea a los más vulnerables
Las proyecciones internas advierten que el aumento del IEPS podría generar una caída de hasta 60% en las ventas, frenar inversiones estratégicas y, en el peor escenario, poner en riesgo la continuidad de la empresa.
El impacto no sería solo económico. Más de 4,500 familias dependen directamente de Boing. El patrimonio de miles de trabajadores que han sostenido la cooperativa durante décadas podría desaparecer.
Una historia construida con sacrificio
Boing no es una empresa tradicional. Nació en medio de una huelga histórica que dejó muertos y heridos, pero también un legado: los trabajadores reunieron sus indemnizaciones y compraron la planta, fundando una de las cooperativas más importantes del país.
Hoy, ese modelo —único en México— podría estar en peligro por una medida fiscal diseñada para grandes corporaciones, no para organizaciones obreras con márgenes mucho más limitados.
La contradicción del discurso oficial
Mientras el gobierno federal afirma defender a los trabajadores y promover modelos económicos alternativos, este impuesto podría terminar afectando precisamente a quienes sí son dueños de su propio trabajo.
La ironía es evidente: la política fiscal que se presume progresista terminaría golpeando a la única empresa relevante donde el trabajador no es empleado… sino propietario.
Un llamado urgente
Sin un trato diferenciado, la Cooperativa Pascual podría enfrentar un daño irreversible. Boing no solo es una marca: es un ejemplo de organización obrera, autogestión y lucha social en México.
Su posible desaparición sería una pérdida económica, social y simbólica.


